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TERAPIA SACRO-CRANEAL Se originó en Estados Unidos en 1970,de la mano del Osteópata americano William Sutherland. Estudiando un cráneo en el laboratorio y examinando sus suturas craneales, descubrió y dejó establecida de qué manera los huesos craneales se movían. Siguió investigando durante toda su vida el tratamiento sacro-craneal y posteriormente siguió desarrollándose por importantes osteópatas,(Rollin Backer, Jonh Upledger etc..). Actualmente sigue su desarrollo. Es una técnica manual suave, relajante y no agresiva que detecta y corrige los desequilibrios del sistema sacro-craneal, que puedan ser causas de disfunciones ,dolores y problemas de salud. La sesión se realiza en la camilla, tumbado y uno de los trabajos más importantes del terapeuta es comprobar y liberar las suturas craneales, cuyo movimiento es perceptible por la sensibilidad de la mano humana. Es necesario relajarnos y aliviar el estrés que la vida actual nos produce y que controlamos al presionar la mandíbula, la cual se encaja directamente en los huesos temporales, comprimiendo así el resto de los huesos del cráneo. Esta terapia tiene muy buenos resultados en jaquecas, sinusitis, migrañas, neuralgias, lumbago, ciática, dolores de espalda, depresiones, pitidos de oídos, tics nerviosos e insomnio. Pueden estar producidos por el trauma del nacimiento, de un accidente o un golpe en la cabeza/sacro.
ALERGIAS E INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS
La mayoría de las personas pueden comer una gran variedad de alimentos sin problemas. No obstante, en un cada vez más alto porcentaje de la población hay determinados alimentos que pueden provocar reacciones adversas, que pueden ser desde pequeñas erupciones hasta reacciones alérgicas graves. Se da cuando el cuerpo no puede digerir correctamente un alimento o uno de sus componentes. La alergia alimentaria es una forma específica de reacción a un alimento, que activa el sistema inmunológico provocando una serie de reacciones en cadena, entre ellas la producción de anticuerpos que provocan la segregación de sustancias químicas, como la histamina, que produce multitud de síntomas a nivel cutáneo, respiratorio y gastrointestinal. La intolerancia alimentaria, afecta al metabolismo pero no al sistema inmunológico del cuerpo y aunque es más leve que la alergia, también puede tener síntomas similares a los de una alergia. |